Hemos podido asistir a esta singular edición de Biocultura celebrada todavía bajo estrictas medidas sanitarias y en unas fechas atípicas: del 8 al 11 de julio. En vistas a mayo, las fechas habituales, todavía sonaban restricciones del tipo confinamiento comarcal que imposibilitaban del todo organizar un certámen, así que sabiamente se ha aguardado a verano donde se relajan las medidas gracias al calor y al turismo.

Biocultura 2021

Bajo las actuales circunstancias, ya era de esperar que faltarían muchos expositores habituales, y que otros tendrían una presencia más discreta, con stands con la mitad de superficie que otros años, pero era importante estar y dar soporte a la Feria, que ya llevaba un año de parón. Los 250 expositores presentes se llevan el reconocimiento de los aproximadamente 20.000 visitantes que han acudido. Mucho menos que los 600-700 expositores y 60.000 visitantes de un año normal, pero mucho más de lo que algunos esperaban.

Novedades no han faltado, para incorporar en las tiendas bio. El visitante profesional no ha descansado informándose de multitud de nuevos productos y decidiendo cuáles incorporar en sus estantes.

Lo que si ha faltado, por razones del guión, han sido las degustaciones cocinadas en los propios stands tan habituales para promocionar nuevas hamburguesas vegetales, o para reponerse con caldos y bebidas ecológicas. O las comidas improvisadas en el césped, pues a las tres del mediodía había que despejar el recinto.

El mayor impacto quizás ha sido ver pasillos súper anchos con mucha menos afluencia de lo habitual, o la poca cola en los food trucks, una consecuencia directa de las entradas por franjas.

Digamos que la vertiente festiva de la feria, que atrae a multitud de consumidores eco, ha quedado minimizada por restricciones que vienen impuestas a cualquier acontecimiento de esta índole: estricto control de aforo, franjas horarias para visitar la feria, uso de mascarillas, limitación de las degustaciones, etc.

Mi opinión es que Biocultura se lleva una buena nota, de hecho muy buena si se tiene en cuenta con lo que han tenido que lidiar, y confiemos que en próximas ediciones se vuelva a celebrar con todo su esplendor. El sector ecológico crece con fuerza y se lo merece, y como bien dicen: «El mundo será bio, o no será.»

¡Que no les falte vuestro apoyo!

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