Durante la Revolución Industrial, el trabajo mecanizado gracias a las máquinas de vapor y la electricidad cambió radicalmente el mercado laboral. Antes de ella, el 70% de la población activa de los países occidentales vivía del campo, actualmente solo el 1%  se dedica al sector terciario.

La mayor parte de las profesiones habituales de mediados del S.XIX (1850) ya no existen, y las actuales eran inimaginables por aquel entonces, desde conductores o pilotos hasta informáticos o ingenieros 3D.

Ahora nos enfrentamos a otro nuevo cambio de paradigma gracias a la automatización que puede lograrse añadiendo inteligencia artificial (IA) a los procesos ya existentes. Si eliges cualquier proceso y le añades IA, lo mejoras significativamente.

Por ejemplo, un robot diseñado para fines asistenciales, con inteligencia capaz de entender las emociones humanas y comunicarse con las personas.

Inteligencia artificial. Ecotendencia
Robot Pepper, primer robot emocional del mundo.

Este tipo de cambios es el que está teniendo lugar en prácticamente todo, no solo por la automatización sino cada vez más por lo que se conoce como «aprendizaje profundo», responsable de que los motores de búsqueda como Google afinen sus búsquedas al retroalimentarse de nuestra interacción con sus resultados.

Entre los logros alcanzados, ya existen: vehículos de conducción automatizada, almacenes que clasifican la carga y la cargan en camiones sin necesidad de operarios, cosecha automatizada de fruta y verdura, dispensadores de medicamentos en farmacias donde el farmacéutico no se mueve del mostrador, traductores online entre varias lenguas, móviles que atienden tus órdenes, robots de limpieza, …

Los avances en IA y robotización se suceden vertiginosamente, con una inversión que se expande un 70% anual. Es imparable. Hagámonos a la idea de que muchas de nuestras tareas se automatizarán y que multitud de empleos desaparecerán … seguramente para aparecer otros que ni imaginamos a día de hoy.

Tiene sus ventajas, indudablemente, de ahí su avance vertiginoso. También tiene sus riesgos. Las máquinas con IA nos superan de largo, no se cansan, no se quejan, no fallan, nos dejan al margen y, si somos aficionados al cine de ciencia ficción, ¡incluso podrían desplazarnos o aniquilarnos!

Robot
Robot

No intentemos competir contra las máquinas, en todo caso compitamos con las máquinas.

En 1997, Gary Kaspárov, campeón mundial de ajedrez, perdió contra el superordenador Deep Blue. Actualmente, el campeón de ajedrez Magnus Carlsen entrena con IA. El mejor «jugador» actual es Intagrand, un centauro (mezcla de IA y humanos) formado por varios jugadores y varios programas de ajedrez. En la cooperación humano/IA está el equilibrio deseable, en la confrontación perdemos.

Robot Pepper
Robot Pepper

Esperemos descubrir nuevos empleos que nos expandan como humanos responsables con el Medio Ambiente, mientras la IA se ocupe de casi todo lo automatizable … ¡puesto que es inevitable!

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