Llevamos décadas que cada año la superficie dedicada a agricultura ecológica crece alrededor del 10%. Lo mismo pasa con el consumo de alimentos ecológicos.

Fíjate bien, seguro que en tu barrio o municipio ha aumentado la oferta de productos ecológicos. Antes había una tienda por cada 10.000 habitantes, y ahora al menos hay 8, entre tiendas especializadas que solo venden eco, otras que venden algunos productos eco, y finalmente todos los supermercados y grandes superficies que se han subido al carro eco.

Tractor en campo ecológico del Maresme
Tractor en campo ecológico del Maresme

¿Cómo es eso posible si generalmente cuestan más que los alimentos convencionales de venta masiva? ¿Y los sueldos rara vez suben a la par que la luz, la gasolina, los colegios y otros costes?

Para mi la principal razón es que la conciencia medioambiental no para de crecer en una sociedad asfixiada por la contaminación, en pleno calentamiento global y pérdida de biodiversidad. No podemos negar estos problemas, que afectan a nuestro día a día y que hasta la irrupción del covid copaban titulares en los medios de comunicación. Y uno se plantea qué puede hacer para mejorar la situación.

Pues se pueden emprender diversas iniciativas:

  • Usar más el transporte público, carsharing, …
  • Hacer vacaciones más cerca, sin volar medio globo terráqueo (eso se ha logrado de golpetazo por las restricciones impuestas a raíz de la pandemia).
  • Comer alimentos ecológicos en los que no se contamina el suelo con pesticidas (y de paso tampoco se contamina nuestro cuerpo al consumirlos).
  • Comer alimentos de temporada, que no requieran de hivernaderos calefactados a partir de la quema de gas natural.
  • Comer alimentos de proximidad, que viajen pocos Km del campo a la cocina. Nada de traer fruta de otros continentes.

Podríamos listar cientos de ideas, pero la verdad es que la alimentación se lleva una partida importante del presupuesto familiar, pues suelen ser 3 o más ingestas diarias los 365 días del año, con lo que el beneficio en sostenibilidad de pasar de una comida descuidada y sin criterio a una comida ecológica, de temporada y proximidad es brutal.

¡Y mucha gente lo sabe y lo hace!

Una 2ª razón es por salud. Compara un alimento con aditivos, falto de oligoelementos porque se ha abonado el campo con abono nitrofosforado industrial, y que además retiene restos de pesticidas, con otro alimento libre de aditivos, con la carga completa en oligoelementos, vitaminas y otros fitonutrientes, y sin toxinas derivadas de tratamientos fitosanitarios. ¡No hay color!

De hecho, cada vez que hay una crisis en el sector alimentario, hay gente que toma consciencia de los riesgos para la salud y se pasa a los alimentos ecológicos y a ser posible de origen vegetal. Esto ha pasado cuando la fiebre porcina, las vacas locas, la gripe aviar, la crisis de los pepinos, y también con la llegada del covid. Es evidente que estas crisis son causadas porque las cosas se hacen mal, como alimentar a una vaca vegetariana por naturaleza con piensos cárnicos, o hacinar los animales de granja, o desarrollar virus y armas biológicas y que se escape un virus e infecte a la población.

Son causas que en un mundo ideal no pasarían y no acaecerían los respectivos efectos adversos en la salud animal y humana. Por lo que cada vez que algo así sucede hay personas cuya conciencia madura al punto de cambiar sus pautas alimenticias.

¿Te planteas dar el salto a los alimentos ecológicos? Cuéntanos tus razones, y si tienes alguna duda, la intentaremos resolver.

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