En los últimos años se han realizado múltiples investigaciones a fin de estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos de la terapia forestal. Se ha demostrado que pasear tranquilamente por el bosque nos aporta grandes beneficios en nuestra salud, duraderos incluso un mes después de haber estado en él.
Uno de los pioneros en este campo fue Yoshifumi Miyazaki, del Centro de Ciencias Ambientales, de la Salud y del Campo de la Universidad de Chiba (Japón). Llevó a cabo experimentos en 63 bosques de Japón y se realizaron los mismos experimentos en áreas urbanas. De dicha primera investigación, y de muchas otras que a lo largo de estos años se han ido realizando, se ha demostrado que el cuerpo experimenta una relajación fisiológica que se puede cuantificar cuando se pasea por el bosque, en comparación con la misma actividad en un entorno urbano.
Se descubrió que los paseos por el bosque aportan beneficios para la salud como la disminución de: la actividad del sistema nervioso simpático, la tensión sanguínea, el pulso y de la hormona del estrés (cortisol). Además, en la primera investigación, los participantes indicaron que el paseo del bosque les había aportado una mayor sensación de calma, de renovación, de mejora de su estado mental y una reducción de la ansiedad.
Otro médico, el Dr. Qing Li, inmunólogo en el Departamento de Medicina Ambiental en la Escuela de Medicina Nipona de Tokio, investigó la relación entre la terapia forestal y la función del sistema inmune. En tres estudios del Dr. Qing Li y sus colaboradores demostraron de manera científica que los baños de bosque podían:
– Potenciar el sistema inmunitario
– Aumentar el nivel de energía
– Reducir la ansiedad, la depresión y la ira
– Reducir el estrés y propiciar un estado de relajación [1]
Además de ello se estudió la exposición a los fitoncidas (aceites naturales segregados por las plantas y los árboles). La exposición a las fragancias naturales de los árboles aportaba también múltiples beneficios, se demostró que:
– Aumentaban significativamente el número de células NK[2] (natural killers) y su actividad, además de potenciar la actividad de las proteínas anticancerígenas
– Reducía significativamente los niveles de hormonas del estrés
– Aumentaba las horas de sueño
– Reducían los marcadores de tensión-ansiedad, ira-hostilidad y fatiga-confusión[3]
Para acabar, observaron que los efectos del baño de bosque eran duraderos, el efecto y el número de células NK duraban hasta treinta días después de haber paseado por el bosque.
Otros estudios, esta vez de la Universidad de Stanford (E.E.U.U.), demostraron que pasear por el bosque nos aclara la mente, nos ayuda a pensar mejor y a aumentar los pensamientos positivos.
[1] Dr. Qing Li, El poder del bosque, Roca editorial (pg.64)
[2] Las células NK (natural killer) nos protegen de las enfermedades y son susceptibles de ser medidas de manera confiable en un laboratorio.
[3] pg.98, Dr. Qing Li, El poder del bosque, Roca editorial